Mesa de los conversadores: Kalton Bruhl, Jorge Martínez mejía, Víctor Manuel Ramos, Eduardo Bähr y Delia Fajardo
La doctora Delia Fajardo en su argumentación de las dificultades para producir la literatura oral en forma de libro en el país.
Kalton, Víctor Manuel Ramos y Jorge Martínez escuchan con atención una participación desde el auditorio.
La mesa de conversadores reflexionan y construyen su propuesta de análisis
Eduardo Bähr, espontaneo, profundo, ameno y crítico. Nuevas miradas hacia un horizonte de desafíos en nuestra literatura.
Kalton Brul. Reflexivo. Hay que trabajar más, construir desde nuestras propias posibilidades como autores y editores. Por eso nos organizamos en JK Editores, para hacerle frente a los nuevos retos y desafíos desde los autores.
Kalton, Jorge y Victor Manuel, un momento de contacto con un auditorio punzante que reclama pragmatismo en medio de una nación que ha descuidado su cultura desde la institucionalidad.
Rebeca Becerra. Firmeza de un punto de vista que no admite medias tintas: "En Honduras se lee lo que conviene a un sistema conservador de la miseria."
Un auditorio selecto y comprometido.
Un momento de coordinación en la mesa de los conversadores
Un conversatorio ameno, incisivo, espontaneo y muy vivaz. Sabroso en su riqueza de matices y sincera preocupación intelectual.
Víctor Manuel fustiga desde su punto de vista de creador de literatura infantil las vicisitudes del autor hondureño. Jorge escucha reflexivo.
Nuestro agradecimiento al Centro Cultural de España en Tegucigalpa. Su apoyo a las estrategias culturales de distintas organizaciones. Nuestro agradecimiento a los(as) miembros(as) del Colectivo de las Letras Hondureñas: Rebeca Becerra Lanza, Ligia Aguilar, Teresa Beli Galeani, Kalton Bruhl, Melvin Adalid Martínez y Nelson Ordoñez, por su trabajo en la construcción de nuevos espacios para el intercambio de los asuntos prioritarios de nuestra cultura. La Literatura infantil hondureña es un asunto estratégico, como el agua, la luz, el alimento. Se trata de la construcción del imaginario de la patria, que, hoy por hoy, avanza en soledad si no en orfandad.
En el conversatorio Literatura infantil hondureña, realidades y desafíos actuales, tuvimos la oportunidad de escuchar a los referentes clave de nuestra literatura, al doctor Víctor Manuel Ramos, a Eduardo Bähr, a la doctora Delia Fajardo y al galardonado escritor Kalton Brul. Se intercambiaron las preocupaciones prioritarias, por ejemplo: ¿Cuáles son las dificultades más importantes que padece un autor hondureño en la producción de un libro de literatura infantil? Es unánime la idea de que la falta de apoyo institucional del estado es la principal causa de la poca producción de literatura para niños y niñas. En general se han publicado un poco más de sesenta libros de autores de literatura infantil en más de cincuenta años. Sin embargo, la mayor carga simbólica que reciben nuestros niños y niñas en los centros escolares es de origen foráneo. A un autor o autora hondureño(a) se le hace tan difícil la publicación de un libro, y mucho más su distribución. Carencia de manejo de los preceptos pedagógicos básicos por parte de los autores, debilidades en el proceso editorial, la falta de ilustradores con un manejo adecuado de las exigencias actuales en la producción editorial de literatura infantil, cierre institucional del estado a la difusión de la obra literaria de autores hondureños hecha para niños y niñas, desconocimiento de los trabajadores docentes del recurso literario, falta de iniciativa de la Academia (UNAH, UPN F.M.) para crear cátedra de Literatura Infantil, dispersión del recurso de literatura infantil e invisibilidad de los autores nacionales.
Las intervenciones de cada uno de los invitados nos hizo notar que, aunque la producción de literatura infantil en el país se sostiene en una mitología universal, las fuentes originarias de nuestros propios imaginarios como la tradición oral de los pueblos pesh, lenca, tawahka, miskito, tolpán, chortí, garífuna; en fin, los saberes populares, se encuentran excluidos del imaginario que entra con carta oficial a nuestras escuelas y colegios. Que es imprescindible producir literatura para niños y niñas sin olvidar esos imaginarios excluidos, y que, individualmente, no podemos lograrlo, necesitamos el concurso organizado tanto de la institucionalidad del estado hondureño, como de la participación fraterna de la cooperación internacional.
La participación de los invitados dejó claro que es limitada la producción de literatura infantil de autores en el país, que se ha notado un importante aporte del Proyecto Educacción y Plan Internacional con la producción de nuevos textos creados por niños, niñas y padres de familia, pero que se hace necesaria mayor participación organizada de la sociedad civil, especialmente de los autores para cubrir la enorme brecha de necesidades de producción literaria para niños y niñas, orientados a mitigar la enorme carencia de libros propios en nuestros centros escolares.
Se reconoció el aporte de el Programa Internacional de Acercamiento a la Literatura Infantil (PIALI) en la década de los noventas, y el interés productivo de la Editorial Santillana, que promueve de manera eficiente a los mejores autores de literatura infantil del continente, y coloca en nuestro espacio cultural los mejores productos literarios para nuestros niños y niñas. Que ya son tres los autores nacionales publicados con el sello de Santillana, y la disponibilidad de nuestros autores para entrar en diálogo productivo con la editorial.
El conversatorio estuvo muy bien ilustrado con una magnífica exposición de libros de la literatura infantil hondureña, muestra organizada por JK editores.
La participación del auditorio mostró que la experiencia se encuentra en ambos lados del escenario, que es muy importante seguir avanzando en organizar nuestras inquietudes, ideas y propuestas, para hacerle frente a uno de los asuntos más inquietantes de nuestra cultura, la literatura infantil, ya que en ella descansa de manera sustancial la producción de elementos vitales de la identidad local, regional y nacional, es decir, la construcción del imaginario de la hondureñidad.
La presencia de escritores reconocidos como Sara Rolla, miembro activo de la Academia Honedureña de la Lengua, y una de las críticas de literatura más importantes del país, así como las autoridades del Centro Cultural de España en Tegucigalpa y profesionales de reconocidos centros de estudio, le dio al evento un magnífico ambiente de cultura activa.












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