Portada de Niños y niñas con raíz
Niños y niñas con raíz es un libro creado a partir de la tradición oral y la creación colectiva e individual de los niños y las niñas de los pueblos garífuna, pesh, lenca, tolpán y miskito de Honduras. Es una selección cuidadosa de textos inéditos de la Colección SI CREO Y LEO, ME RECREO, textos creados en una serie de talleres ejecutados desde el año 2012 al 2015 por el Proyecto EducAcción, bajo la dirección de la agencia Institutos Americanos de Investigación (AIR), con fondos de USAID.
Muchos de estos relatos son piezas propias de la literatura oral de nuestros pueblos indígenas y garífuna, y otros son el resultado de la maravillosa imaginación de sus niños y niñas. Las ilustraciones que acompañan esta obra son de la autoría de los mismos niños y niñas. El propósito del Proyecto EducAcción con esta obra, más allá de fortalecer habilidades de lectura en el Primer Ciclo escolar, es conectar a los niños y niñas de distintos pueblos en la diversidad de su cultura, para afianzar y enriquecer su universo de aprendizaje; abrir las ventanas que dan a los paisajes y haceres de los pueblos originarios, como una oportunidad única para un abrazo fraterno que vigorice su aprendizaje y su conocimiento.
Este es el resultado del esfuerzo de niños y niñas con raíz ancestral, de pueblos que reclaman y merecen contar en sus escuelas con materiales de lectura propios, que consoliden su sentido de pertenencia y el amor al terruño que por siglos les ha servido de morada.
Niños y niñas con raíz es un libro para compartir con orgullo, porque es la evidencia de la capacidad creadora de los pueblos originarios de Honduras, de su capacidad para transformar el mundo y tornarlo a la relación amorosa con la Madre Tierra, tal ha sido la herencia cultural de nuestros pueblos indígenas y garífuna.
Muestra de algunos textos:
(Garífuna)
LA ESTRELLA TIENE CABELLOS DE ESCRITOR
Ayer por la noche salió un escritor a ver el cielo y miró una estrella con cabello de escritor.
El escritor se sorprendió y dijo:
— ¡Qué estrella tan bella! Y tiene un cabello parecido al mío.
El escritor le pidió un deseo a la estrella. Y deseó ser calvo y la estrella le cumplió.
WARUGUMA TAU LÍDIBURI GABÜRÜDADITI
Wurinauga guñeu aban láfuridun aban gabürüdaditi ariagua sielun, larihagülebai tun aban waruguma kama hamuga lauñaun lídiburi gabürüdaditi.
Sidiheiguati gabürüdaditi, ñei lariñega: ¡tumagadien waruguma mau!
Ani genegeguati tídiburi luma nídiburi. Aban liabin gabürüdaiti, aban lamuriahan aban ligundanhabu tuma. Lun me buga léheluchun lábulugu, ligia tadüga waruguma lun.
Autoras: Esmeralda Andrade, Estéfany Martínez
EL GORDITO
INFLADITO
Yo no sé cómo siempre te inflas, infladito. Pero yo siempre podría saber por qué te inflas.
¡Ay, infladito! A saber por qué te inflaste.
Al menos te inflas. ¿Por qué te inflas, Infladito? Porque todos los días comes y te inflas más
que nunca.
¡Ay, infladito! Supe por qué te inflas, porque tú me lo confesaste, gordito infladito.
Bueno, este cuento así termina.
DIBUNETI LÚLUTI
Ibidieti nun ida liña lan láludun, numá lúluti.
Gawarati negesihan ka lan uagu báluda.
!Numá lúluti! ibidieti nun ka lan uagu báluda.
Bugia lútiburaü ¿ka ti uagu báluda, numá lúluti?
Ladüga laigin sagü weyu, ligia láludunbai sunwandan.
¡Numá lúluti!, subudinâli ka lan uagu báluda, ladüga gufesebâli nun,
dibuneti lúluti.
Buenu, ya lébeda úraga le.
Javier Omar Deras.
(Pesh)
EL GUACOKÁ
Después de comer y comer, sintió ganas de hacer sus necesidades y de sus defecaciones salieron diferentes clases de víboras. Por eso es que en estas regiones los humanos mueren a menudo y todo se debe a que el guacoká no pudo terminar de llevar la serpiente al otro lado del mar.
Guaco ma pechguackua a’ka í, patatichta asamaña eña. To wacoma, ebis a’ka as anejpirii atenña papiro, ĩjka u’techpiriskuama péhn a’ka as chirií apima korpan, ãñá neiná kaskí, péhn akasa’ña, inka chewãwa yo’ katajras ás, inka pakekakií, patutcheki ēí. Ēí, ēipé, achãichkií, achiwamá, ebiskaénwama.
Akró guaco, ebis pachéhtirí a take atenña.
GUACO A’KA
Guaco ma pechguackua a’ka í, patatichta asamaña eña. To wacoma, ebis a’ka as anejpirii atenña papiro, ĩjka u’techpiriskuama péhn a’ka as chirií apima korpan, ãñá neiná kaskí, péhn akasa’ña, inka chewãwa yo’ katajras ás, inka pakekakií, patutcheki ēí. Ēí, ēipé, achãichkií, achiwamá, ebiskaénwama.
Akró guaco, ebis pachéhtirí a take atenña.
Deonila Montes Acosta, María. Adela Escobar, Serapio Hernández, Quiñones y José Yovany Lugo
UNA NIÑA DE
CUENTO
Iban por el camino dos niñas, cuando salió de pronto un león se les tiró encima. Una de ellas corrió, se trepó a un árbol y se ocultó entre las ramas. La otra se quedó a mitad del camino, viendo que no tenía escapatoria; se echó al suelo y se hizo pasar por muerta, conteniendo la respiración.
El león se acercó y comenzó a olerla. Le olía la cara y creyó que estaba muerta y se alejó. Cuando el león se fue, la niña del árbol bajó y le preguntó a la niña:
—¿Qué te dijo el león?
—Me dijo que quien abandona a su compañero en caso de peligro no es buena persona.
YE KORTA YE KAAÑA
Uj pawa né boni taj tukí onjí awatapach. Ameskuamá onni ken cheihi akuaskua nei. Inka uj pawa newajá yéma penñaje chrejí y arkapei as yeró.
—¿Inken tijkisá uj pawa?
—Tichtatikihi taro akasterskuama arwajta achaúpe, tojma pesh warkihi toj peshi.
Nilsi López
(Miskito)
EL KISI QUE SE LLEVÓ A UN NIÑO
Había una vez un niño que vivía con sus padres. Este niño era desobediente y siempre que llegaba la hora de la comida y la mamá le servía sus alimentos, él no quería comer porque decía que le daban muy poquito.
Un día, cuando la mamá le sirvió la comida, volvió a murmurar diciendo que le había dado uy poco, y se salió de la casa. Se metió en un mortero y se quedó dormido. Cuando llegó la noche, salió un kisi (hombre de la selva) del monte, diciendo:
—Dungki tiwan, kiu kiu kiu, dungki tiwan, kiu kiu kiu. (Se me ha perdido algo, kiu kiu kiu).
Se acercó al niño que dormía, se puso el mortero sobre sus hombros y regresó al monte.
El niño seguía durmiendo, sin darse cuenta de que el kisi se lo llevaba. Cuando ya había caminado bastante, el niño se despertó. Se dio cuenta que estaba en los hombros de un kisi y le dio mucho miedo. Pero pensó en hacer algo para salvarse, y esto fue lo que se le ocurrió: “Cuando el kisi pase por debajo de una rama, yo me voy a quedar colgado; así el kisi no se dará cuenta y yo me podre salvar”.
Hizo exactamente como lo había pensado. Se quedó colgado de una rama, y el kisi sin darse cuenta siguió caminando. El niño aprovechó este momento y se fue corriendo hasta su casa.
Desde ese día, el niño se hizo obediente y no volvió a murmurar por la comida.
DUNGKI TIWAN TUKTA KUN BRIWANBA KISI KA
Tukta waikna kum bâra kan, dis tumaia baman wataukikan. Yu kum kan, yaptika mita plun iki yaban taim, uba nan lupia yabuya wisi, tumi unuh kum kan bîlara kangh aimakan. Aimakan kat thai yapan. Mahka tihmya iwan bâra, kisi tara kum, unta tîla ba wina, baltakan,
aibila bara:
—Dungki tiwan kiu kiu kiu. Dungki tiwan kiu kiu kiu
—wisiki bal, unuh kata ba miski bûki prak brih wan.
Bara tukta waikna kata ba lika aidahra sin walras tadi yapikan. Mahka unta târa lilara wapikan bâra, tukta waikna ba kupya tangh krawan, aidahra walan taim kisi pahpayara kan, bara sibrin pali daukan. Bara witin naku lukan
–dus tnawa kum munhtak lui wabia taim yang bâ wina prak alkaisna, baku lika yang wakwamna.
Bara lukam baku daukan, dus tnawa kum munhtak kisi ba lui wan bâra, bâ wina prak alkan; kisi kata ba aidahra walras tadi wapi wan. Tukta waikna ba, bâ wina kahwi, plapi aiwatla kat baltakan.
Baha yua wina tuman ba mahka swin.
Traducción de Elmor M. Wood
(Lenca)
EL DÍA QUE LAS OLLAS CANTARON
Un día, unas ollas de barro se pusieron de acuerdo para cantar una canción.
Unas iban a tocar y otras a cantar, y todas se pusieron de acuerdo sobre la canción que entonarían. Tenía que ser una linda canción. Estuvieron ensayando mucho tiempo hasta quedar satisfechas.
Era la primera vez que se presentaban ante un público.
Llegado el día cantaron tan bien su repertorio que siempre les pedían repetición y la gente las felicitó mucho y les aplaudieron y se fotografiaron con ellas.
Lástima que las ollas de aluminio no sabían cantar.
Ronald Daniel Vásquez Juárez
LA COMPETENCIA DEL ATOL AGRIO Y EL ATOL DULCE
En la comunidad de El Cerrón, Yamaranguila, en tiempos de la cosecha de maíz, el atol agrio y el atol dulce querían saber quién era el mejor, y decidieron hacer una competencia.
Convocaron a toda la gente de la aldea para que probaran y saborearan su atol favorito. Y luego dieran su veredicto.
Todos los participantes quedaron muy sorprendidos de lo sabroso que eran estas bebidas, y no se podían decidir por uno de ellos.
Al final, el Consejo de los Ancianos dijo que ninguno de los dos podía faltar en esa comunidad.
Ligia Pamela Fonseca Manueles, José Pablo Méndez
(Tolpán)
¡QUÉ FLOR DE MONTAÑA!
El cacique introdujo su bastón en el húmedo centro de la tierra de la montaña y vio cómo se hundió sin mucho esfuerzo, entonces dijo:
—¡Qué flor de montaña!
De ahí proviene el nombre de la Montaña de la Flor. El Presidente Don Miguel Paz Barahona, mandó a medir las tierras de la montaña en el año 1927-1930, y los topógrafos le dijeron a la gente tolpán que mejor se pasaran al sector norte. Así se organizó la tribu de San Juan.
Cipriano Martínez acompañó a los topógrafos. Hoy hace setenta y ocho años de haber sido
juramentado cacique de la tribu de San Juan, por el Gobernador Político de Francisco Morazán.
¡TSJÁN TSUTUS JOCJ MO’O!
Jupj cacique wama tjeme jupj borto lal amó jastjejyama locopyaya ne’a toncja tjac jupj cacique tocna tjevele i
—¡Tsjan ts’utus joc mo’o!
Neá jupj lo jocmo’o plutsjuy ts’utus jupj. Don Miguel Paz Barahona tjėjyuta tjivyuja ama en mil novecientos veintisiete a mil novecientos treinta y jupi topogologos le dijeron nina po üsus yupj tjil el este norte se organiza la tribu San Juan.
Cipriano Martínez amulú topografía nin jawas abril dos mil quince tya’a setenta y ocho años juramentado como cacique en la tribu San Juan nt’a’ por jupj Gobernador Político de Francisco Morazán.
Roque Martínez































