Niñas
y niños miskitos de distintos centros escolares de Puerto Lempira, en Gracias a
Dios, escriben relatos fantásticos en un taller de creación literaria e
ilustración. Su trabajo produjo el libro
Muskitia pranika nani, Maravillas de La Moskitia.
En Honduras, de acuerdo a los reportes de los docentes del sistema oficial
de la educación, la carencia de libros de lectura es una de las limitantes más
importantes en el proceso de fortalecimiento de las destrezas de lectura de los
nuevos lectores. Según el relato de la profesora Elsa Cervantes, del Centro de
Educación Básica Fraternidad en Jesús de Otoro, los niños y niñas no cuentan en
su ambiente familiar con ningún estímulo para la lectura porque “no hay una cultura del libro”, las
familias no cuentan con libros y la
lectura como una actividad habitual. Padres y madres de familia, con la
excepción de algunos casos, acostumbran
dejar las actividades educativas a entera responsabilidad de los centros
escolares.
De acuerdo a una encuesta de base sobre la lectura, realizada por la
Universidad Nacional Autónoma de Honduras en 2011, a la pregunta ¿cree usted que la mayoría de
los padres se esfuerzan por formarle el hábito de la lectura a sus
hijos? El 52 % respondió que no, en tanto, el 48 % respondió
afirmativamente. La percepción general
es que la lectura no es un hábito familiar.
De acuerdo a las estadísticas del Centro Regional para el Fomento del Libro
en América Latina y el Caribe ( CERLALC), Honduras es el país que menos títulos de
libros publica anualmente, en comparación con Guatemala, El Salvador y Costa
Rica. Por otra parte, los mismos docentes manifiestan con preocupación no tener
hábito de lectura.
LA NIÑEZ HONDUREÑA
ESCRIBE SUS CUENTOS CON SUS PROPIAS VOCES
En el municipio de Sabá, Colón, niños y niñas afilan su imaginación para crear los primeros textos del libro Mango sí, mango no; ahora leo yo.
En el año 2012, con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID) a
través del Proyecto EducAcción, inicia un proceso de asistencia para el
mejoramiento y fortalecimiento de las habilidades de la lectura con la producción de los primeros libros de la
Colección SI CREO Y LEO, ME RECREO. Esta colección consiste en la creación de
cuentos, relatos, poemas y canciones de niños, niñas y adultos de diferentes puntos
del país, textos inéditos que se mediaron, editaron, y diagramaron, produciendo
un total de 42 libros.
En el proceso de su creación y producción, el mayor
hallazgo ha sido evidenciar el enorme talento de nuestras niñas y niños, el
asombroso acervo de la tradición oral de los padres y madres de familia, el
honesto interés de los docentes que acompañaron esta creación y la capacidad
creativa y técnica de los miembros del TALLER PERMANENTE DE CREACIÓN Y
MEDIACIÓN DE TEXTOS INÉDITOS: estructura de base voluntaria compuesta por
docentes escritores, gestores culturales y profesionales de las letras del
país, quienes hicieron posible la producción de los textos infantiles a través
de una metodología participativa y creativa. La producción incluyó un proceso de
capacitación para docentes para el uso de libros de lectura de forma creativa y
efectiva.
Los libros de la colección (66,000 ejemplares ya distribuidos en algunos
centros educativos del país) están siendo utilizados por docentes de aula no
únicamente para el desarrollo de sus clases, sino también para el disfrute de la
lectura. En el centro escolarJosé Omar Acosta, del municipio de Santa María, en el departamento de La
Paz; el Profesor Elvin Josué López encargado de grado, mostró con emoción el
Espacio Creativo Lector, en el que se exponían tres libros de la Colección,
entre los cuentos, relatos e ilustraciones creadas por los niños, y las niñas,
y nos expresó convincente: “Lo que
satisface, lo que da alegría es que a los niños les gustan estos libros, y
quieren leer, piden los libros y disfrutan leyendo solos y en grupos”.
Niñas y niños garífunas de Cusuna, Iriona, Colón, en plena faena
creativa
Durante la visita a este centro, se acercaron tres niñas y dos niños a la
conversación que se sostenía con el docente, y él les preguntó: “¿Quieren leer algo?”, y cada uno de los
niños y las niñas tomaron un libro y se acostaron boca abajo y se dispusieron a
leer, con evidente alegría y sentido lúdico. Luego todos leímos y reímos,
inventamos algún cuento en colectivo. Y
pudimos seguir en aquella bonita sesión, leyendo y conversando sobre los libros
y la lectura.
La alegría del profesor Elvin Josué López era evidente. “Hemos puesto en práctica todas las técnicas
que hemos aprendido”, dijo, “y los niños y las niñas todos los días leen con
mucho interés”.
Experiencias como la anterior tuvimos varias, en las que la evidencia de la
efectividad de los libros de la Colección SI CREO Y LEO, ME RECREO se podía
apreciar en el uso que los y las niñas de primero, segundo y tercer grado,
hacían de manera espontánea, como si se tratara de algo naturalmente suyo.
Lecturas fluidas, motivadas, alegres; y sobre todo, acompañadas con el
entusiasmo de docentes que expresaban su satisfacción de contar con un material
necesario para realizar su labor profesional con instrumentos adecuados.
LA CREACIÓN DE CUENTOS
INÉDITOS ES UNA AUTÉNTICA APUESTA DE PUBLICACIÓN DE LITERATURA INFANTIL QUE
APUNTA AL FORTALECIMIENTO DE HABILIDADES
DE LECTURA
Tres niños de Olanchito, Yoro, muestran sus ilustraciones creadas para el libro El niño que voló en un papelote.
Niñas y niños del municipio de Chinda, Santa Bárbara, evalúan sus mismos trabajos antes de darles el toque final a sus cuentos.
Jorge Martínez Mejía, especialista literario del Proyecto EducAcción comentó que “el impacto positivo de los libros de la Colección
SI CREO Y LEO, ME RECREO, tanto en el entusiasmo del docente como en el de los
estudiantes se debe a que están hechos con materiales propios del entorno
cultural. Los personajes, los motivos y el lenguaje les es muy familiar. Están
construidos con el interés de motivar a reconocerse a través de la lectura y de
esa manera se hace más fácil que mejoren sus habilidades de aprendizaje del
idioma como herramienta clave para alcanzar otros conocimientos”
La Colección SI CREO Y LEO, ME RECREO, es una de las auténticas apuestas de
publicación de literatura infantil en Honduras que apunta con certeza al
fortalecimiento de habilidades de lectura a través de la recuperación tanto de
la tradición oral de los pueblos originarios, como de la imaginación propia de los
niños y niñas de cada localidad; una apuesta que utilizar al máximo el recurso
de los conocimientos propios en un marco de valores de respeto a la naturaleza,
la cultura de paz, la lengua materna de los pueblos indígenas y afrohondureños y la equidad de género.
Niños y niñas en Chinda, Santa Bárbara, juegan a los aviones de papel después de una larga faena creativa en la que crearon cuentos, relatos, poemas e ilustraciones.
Niños y niñas lencas de El Cerrón, Yamaranguila, en el departamento de Intibucá, leen sus recién creados cuentos para el libro El día que las ollas cantaron.
Aunque en Honduras aún no contamos con estudios sobre la existencia de
libros en los hogares, a simple vista se observa la ingente necesidad de
fomentar la lectura, fortalecer la formación docente y continuar facilitando la
producción de textos propios que contribuyan a fortalecer las destrezas
lectoras de los nuevos lectores en la comunidad escolar.
Padres de familia de la comunidad indígena tolpán, de San Juan de Orica, en la Montaña de la Flor, Francisco Morazán, traducen textos a su lengua natural, los textos de su tradición oral escritos originalmente en español.
En primer plano, niñas escriben individualmente sus propios cuentos para
el libro Mango sí, mango no; ahora leo
yo.
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